Esta página ha sido traducida usando inteligencia artificial y aprendizaje automático.

El NHS está planeando lanzar una aplicación COVID-19 que ayudará como parte de la estrategia de prueba, seguimiento y localización del Gobierno que jugará un papel en facilitar el cierre del Reino Unido.

La aplicación se está probando actualmente en la Isla de Wight, antes de su lanzamiento más amplio, que se espera para mediados de mayo. Se ha debatido si la aplicación funcionará exactamente como lo quiere el NHS, debido a las restricciones inherentes a los sistemas operativos Android de Google y iPhone de Apple.

Para hacer frente a ese tipo de restricciones, que limitan el acceso a Bluetooth en segundo plano cuando no se usa una aplicación, Apple y Google desarrollaron su propia API, interfaz de programa de aplicación, una herramienta que permite a los desarrolladores de aplicaciones acceder a esos servicios de manera más eficiente.

En su forma actual, el NHS COVID-19 no usa esas herramientas, sino que usa un sistema diferente, para sortear las restricciones. El problema es que este no es un método probado y algunas otras regiones, como Australia, han descubierto que la aplicación no se comunicará cuando no esté en la pantalla, un problema que el Reino Unido podría enfrentar.

El Financial Times, sin embargo, informa que NHSX, el brazo digital del NHS responsable del desarrollo de la aplicación, ha cambiado ligeramente el enfoque sobre este problema y se ha acercado a una empresa de desarrollo suiza, Zuhlke Engineering, para investigar la integración de Apple-Google solución.

La información, que según los informes proviene de documentos contractuales, establece que el plazo para este trabajo es de dos semanas, lo que estaría más o menos en línea con la fecha de lanzamiento prevista para el lanzamiento de la aplicación NHS COVID-19.

Eso podría indicar un giro aproximado, aunque siempre fue una posibilidad. El gobierno del Reino Unido confirmó que estaba desarrollando una aplicación de rastreo de contactos antes de que Apple y Google anunciaran su API. En ese momento, el Gobierno dijo que verían lo que eso ofrecía y verían cómo podría desempeñar un papel en el proceso, por lo que este cambio de dirección no debería ser una gran sorpresa para cualquiera que siga la historia.

Sin embargo, hay un giro interesante, según lo informado por The Sun. Según el periódico sensacionalista, la versión actual de la aplicación NHSX no sufre los problemas que tiene la aplicación australiana, porque ha encontrado una solución para la API Bluetooth de Apple.

"Esta es la primera vez que se usa API de esta manera y su uso no está probado y puede causar problemas de batería", informa The Sun, hablando con una fuente de Apple. Eso podría significar que la aplicación que se está probando actualmente en la Isla de Wight funcionará, pero no de manera tan eficiente como una que usa la API de Apple-Google.

¿Por qué todo esto importa? Hay una diferencia fundamental en el enfoque propuesto por NHSX y los gigantes tecnológicos estadounidenses Apple y Google. La solución NHS quiere poder recopilar los datos en una base de datos centralizada, lo que permite a las autoridades del Reino Unido obtener información sobre brotes localizados. Al tener datos adicionales para analizar, el NHS podría potencialmente detectar áreas problemáticas y abordarlas. Además, la aplicación NHS está diseñada para ser una ruta a las pruebas, lo que permite que alguien que tiene contacto con un caso confirmado del virus reciba una prueba.

Apple y Google tienen un enfoque diferente que mantiene la privacidad de los datos, solo alerta a aquellos que han estado en contacto con alguien que desarrolla síntomas del virus a través de sus teléfonos, y no permite que el NHS acceda a esa información. Esencialmente significaría que el NHS no tuvo acceso a todos los datos. Si bien eso podría proteger mejor la privacidad de las personas, potencialmente disminuye la respuesta nacional que las autoridades pueden tomar.

La fase de prueba en la que se encuentra actualmente la aplicación NHSX es exactamente eso: una fase de prueba. No nos sorprendería que los cambios tuvieran lugar en las próximas semanas, pero dado que existe un argumento técnico y ético en torno a la aplicación, dudamos de que todas las partes estén completamente satisfechas con el resultado.